miércoles, 31 de julio de 2019

Casa Cuartel de la Guardia Civil


En 1943, y con la intención de proteger unas instalaciones gubernamentales cercanas, el Ministerio de Fomento encargó al arquitecto D. Enrique García Ormaechea un proyecto para la construcción de una Casa Cuartel de la Guardia Civil. El planteamiento original presentaba una edificación de planta triangular que se adaptaba como un guante a la forma de la parcela escogida. Desde la puerta de la fachada principal se accedería a un patio interior, a través del cual se distribuirían las diferentes dependencias oficiales y las viviendas de los guardias. En el exterior, los paramentos estarían enfoscados y revocados con cal.


El inmueble finalmente proyectado está edificado en ladrillo visto, y su construcción terminó en 1946. Se compone de dos edificios de cubierta plana con terrazas superiores y separados por un patio. Si tomamos el patio como referencia, el edificio situado a su derecha corresponde al cuartel. Su fachada principal se distribuye simétricamente a ambos lados de la puerta central mediante 2 hileras de ventanas cuadradas, remarcadas por piezas de piedra que sobresalen de la misma. La puerta de entrada es rectangular, y al igual que las ventanas, está enmarcada en piedra. Sobre ella quedan instaladas unas letras que, en su momento y sin faltar ninguna, componían la denominación del edificio: "Casa Cuartel de la Guardia Civil". Inmediatamente superior permanece pintado, aunque muy deteriorado, el escudo de la dictadura franquista. El edificio que queda a la izquierda del patio corresponde a las viviendas de los guardias civiles, y presenta una estética similar al cuartel. Su fachada solo tiene ventanas, ya que los portales de acceso están dentro del recinto vallado. En ambos extremos de la fachada hay sendas garitas altas con forma de torretas defensivas. 

Este es el aspecto que presentaba el cuartel en los años 1956-57. Aún no se había construido el edificio de viviendas: 


Y este es el aspecto que presenta en la actualidad:


Octubre de 2017

Hace muchos años que tengo noticias de esta casa cuartel. He de reconocer que me había olvidado completamente de ella, y quiso la suerte que un día recordase su existencia y me pusiera a investigar. En seguida descubrí (con gran sorpresa) que estaba muy cerca de mi casa, de modo que se convirtió en un objetivo prioritario.

Las cosas han cambiado mucho desde 1943. Viendo su situación actual, cuesta mucho pensar que este lugar estuviera situado a pie de carretera y tuviera importancia estratégica. A día de hoy, es difícil entrar en la calle si no eres plenamente consciente de dónde está la entrada de la misma, ya que los árboles están completamente asilvestrados y engullen la carretera (y las señales). Me costó varias visitas acertar con la calle exacta, y aún hoy me cuesta dar con el acceso sin tener que detener prácticamente el coche. No estoy hablando de una carretera perdida en un páramo olvidado: hablo de un barrio en el que residen personas (no pocas), situado en una de las localidades más grandes de la provincia, y ubicado junto a una de las principales autovías del país. 

Los mismos árboles que dificultan la entrada a la calle son los que impiden ver el edificio. La naturaleza siempre quiere recuperar lo que es suyo, y en este caso se empeña con verdadera fruición en hacerlo cuanto antes. Afortunadamente quedan resquicios para poder hacer alguna foto o estudiar la estética del inmueble, sobria y sencilla, tan recurrente en las construcciones públicas de la dictadura.

El cuartel tiene todas las ventanas tapiadas y la puerta cerrada, de modo que no se puede acceder a él. No ocurre lo mismo con el edificio que alberga las ocho viviendas de los guardias civiles: estas son sencillas, y dan a ambas fachadas de la finca. Junto a la puerta principal, a la izquierda, nos encontramos el cuarto de baño. En el centro de la vivienda están el salón-comedor y la cocina, casi americana. Desde el comedor se accede a los tres dormitorios, de dimensiones adecuadas. No tenían calefacción. Eran viviendas con calidad suficiente para vivir, aunque la presentación era espartana. Están completamente vandalizadas, no ya por el robo de los metales, sino por la destrucción gratuita que algunos realizan en los sitios abandonados. 


La cocina es pequeña, pero funcional. Tiene una ventana de generosas dimensiones, y se comunica con el salón casi de forma continuada.



Desde el salón "de paso" se accede tanto a la cocina como a los dormitorios. O quizá estemos en el comedor, y uno de los que consideramos dormitorios sea realmente el salón.







Grandes protagonistas de un lugar abandonado son los objetos que nos encontramos en él. Nos pueden hablar acerca de quién vivía, a qué se dedicaba, sus gustos... encontrar un calendario nos da una pista acerca de cuándo fue habitado por última vez. En este caso, y por las referencias que nos aportan tanto un calendario como el anuncio del Citroën Saxo, podemos estar hablando de finales de los años 90. También nos pueden retrotraer a nuestra infancia: ¿Quién no ha comido yogures Yoplait, ahora desaparecida (en España)? 




Ante la carencia de terraza o galería donde tender la ropa, en muchas comunidades de propietarios se realizaba esta tarea en la azotea. Aún permanecen las estructuras de las que colgaban las cuerdas o los alambres.


El patio posterior todavía almacena casi una veintena de vehículos, todos ellos en estado de abandono y padeciendo el vandalismo. La mayoría son coches extranjeros y de gama media/alta, como un Ford Escort RS Turbo, un Peugeot 505 y un Volkswagen Passat, entre muchos otros. Están rodeados por la  maleza, los árboles, y sufriendo los rigores del sol durante buena parte del día, de modo que su estado de conservación empeora por momentos.







Es una auténtica lástima que se desperdicie de este modo el patrimonio nacional. Realizar estas construcciones requiere grandes inversiones económicas, y un edificio como este podría haberse reconvertido en viviendas sociales (por ejemplo). Abandonarlo a su suerte no es una solución, es un desperdicio de dinero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario